Por qué es tan complejo el conflicto entre Uber y los taxistas

uber

Uber vs Taxistas. Taxistas vs Uber.

Lo ideal sería no plantearlo como una guerra, pero la realidad así lo impone. Mientras algunos taxistas son protagonistas de hechos de violencia en contra de los choferes de Uber, la nueva empresa da batallas comerciales, legales y tecnológicas en diferentes partes del mundo.

Hace unas horas hice una breve encuesta en mi cuenta de Twitter en la que preguntaba cuál era el servicio de transporte favorito de mis seguidores. La abrumadora mayoría (42 votos :P) eligió Uber por sobre los taxis y Cabify, otra aplicación similar.

La tecnología modifica día a día nuestro entorno. En este caso en particular, el ingreso de esta aplicación al negocio del transporte urbano pone en jaque a un montón de jugadores.

¿Quiénes son los jugadores?

  • Uber: la empresa nació en San Francisco, Estados Unidos; y cuenta con estructura legal y fiscal en Países Bajos. La firma se presenta como “una plataforma de intermediación” entre viajeros; pero el Tribunal de Justicia de la Unión Europea falló en contra y la declaró una “empresa de transporte”.
  • Los taxistas: enfrentados con la aplicación y sus choferes porque compiten de manera desleal en el mercado del transporte urbano. Fundamentalmente, reclaman que no pagan las mismas cargas impositivas y seguros, y que los conductores no son profesionales.
  • Los conductores de Uber: choferes que su suman a la flota de la aplicación, que ponen su auto, su tiempo y su trabajo. Algunos se dedican exclusivamente a esto; otros lo hacen para sumar dinero extra. Darse de alta como conductor de Uber es tan simple, que muchos de los trámites se realizan virtualmente.
  • Radiotaxis: en algunos países, como en Argentina, son empresas que agrupan a los choferes de taxis y que reciben los pedidos de viajes. Cobran un plus por el servicio de mediación entre los pasajeros y los taxistas.
  • Otros competidores: Cabify o Easy Taxi son otras plataformas similares a Uber. Ante la falta de un marco regulatorio claro, no pueden competir mano a mano entre sí y con los taxis.
  • Los usuarios: en el medio de toda la polémica. Suelen ver los beneficios de Uber, se quejan del paupérrimo servicio de los taxistas, aunque muchos no comprenden la complejidad y profundidad del cambio. No se trata sólo de los beneficios y condiciones del servicio actuales (que a esta altura nadie niega que los taxistas deben mejorar); el ingreso de Uber también podría significar cambios en las condiciones de trabajo para todos los choferes (que en definitiva pasarían a ser empleados de una mega empresa) y el poder de fijar precios hoy sin una normativa clara, lo que podría perjudicar a los clientes.
  • Gobiernos y legisladores: deben adaptar o dictar normas que establezcan las condiciones necesarias para la sana y clara competencia, regule el mercado, las condiciones de trabajo y contratación, la judicialización de los reclamos, etc.

¿En qué basan su estrategia cada una de las partes en conflicto?

Uber necesita abordar varias cuestiones que, en general, se libran en el terreno judicial. Busca destrabar acusaciones de competencia desleal, ilegalidad y regulaciones que no contemplan nuevos modelos de negocio basados en plataformas digitales. También cuentan con un plan de comunicación para destacar las ventajas de su servicio y aplacar las consecuencias de las acusaciones de los taxistas.

Los taxistas (tanto los particulares como los  que son dueños de una flota) y las empresas de radiotaxis basan su estrategia en la confrontación, ya sea judicial, sindical o comunicacional. No se plantean cambios hacia dentro, no defienden su servicio -que está claramente en desventaja- sino que apuntan a las condiciones de competencia. En general, aparecen en las noticia por presionar o violentarse contra usuarios o choferes de Uber (los denominados “caza Uber”), lo cual incrementa una imagen negativa sobre el sector. Hace unos días comentaba en las redes sociales:

¿Qué se le cuestiona a los taxistas y a las empresas de taxis?

  • Barreras de entrada: las licencias para manejar un taxis son excesivamente caras. Esto sucede en la mayoría de las ciudades del mundo y en verdad genera una “competencia controlada” dentro del sector. Si cuesta entrar al negocio de los taxis porque las licencias son muy costosas, se convierte en una ventaja competitiva para otras alternativas de transporte. Entre otras cosas, Uber pega fuerte ahí.
  • Malas condiciones del servicio: autos sucios, choferes maleducados, problemas con el cambio, música fuerte, conversaciones incómodas… muchas son las quejas de los usuarios. Al basar tecnología en plataformas sociales, Uber también permite valorar el servicio, seleccionar el chofer, denunciar y castigar con baja puntuación las malas experiencias.
  • Falta de seguridad: los radiotaxis nacieron como una alternativa a la inseguridad, ya que al contratar un viaje por medio de estas empresas, te asegurarías que el taxi es “oficial”, “seguro”. Sin embargo, lo que comenzó como una estrategia para atacar un problema que afectaba al sector (en un momento, los taxis se habían vuelto inseguros), terminó siendo una “trampa” para que ese servicio sea más caro. Hoy las empresas de radiotaxis cobran recargo por solicitar un viaje; y es aún más caro si lo pedís de noche. Uber le cobra una comisión al chofer; pero el usuario no ve ese costo. Por otra parte, la plataforma brinda mucha información tanto sobre los conductores como de los pasajeros.
  • Mafia y sindicalización: múltiples denuncias en los medios y en las redes sociales, con videos y testimonios que dan cuenta de la presión ejercida por el sector para evitar el avance de la aplicación; lo que genera, en definitiva, menos competencia en el transporte urbano.

¿Qué se le cuestiona a Uber?

  • Las condiciones de competitividad: no se le exige los mismos requisitos que a los taxistas, como choferes profesionales o seguros de transporte. No tienen la misma carga impositiva, aunque en algunas ciudades en donde ya fue legalizado, se lograron sancionar leyes que le obligan a la empresa a pagar el 1% de todos los viajes que se generan en cada jurisdicción.
  • Monopolización: si dominan el mercado, pueden controlar el precio de los viajes, sin regulaciones aún del gobierno y sin competidores fuertes o en igualdad de condiciones.
  • Jurisdicción de los reclamos: si un conflicto con Uber debe resolverse judicialmente, muy probablemente deba llevarse a cabo en tribunales fuera del país en donde se originó el litigio. En México acaban de multar a la empresa por llevar un conflicto a tribunales de Holanda. Uber dijo que cambiaría esa cláusula:
  • Comisiones altas y condiciones de trabajo: como intermediario entre choferes y usuarios, Uber se queda con un porcentaje muy alto del total del monto del viaje (25% de comisión). En algunos países, ya advierten la pauperización del trabajo de los choferes, que en teoría trabajan más horas para ganar lo mismo y que son, en verdad, empleados de la compañía.

Este posteo lo vengo escribiendo hace varios días. Hace apenas unas horas, recibí un mensaje en mi casilla de correo de Uber Argentina. Entre otras cosas, resaltan que la empresa “es legal” en el país y que su actividad “está prevista en la ley argentina y así lo confirman distintos fallos de la Justicia”. Sin embargo, reclaman la sanción de nuevas normas ya que “las leyes que hoy regulan el transporte tienen más de 20 años y las actualizaciones no reflejan los cambios en la manera que todos usamos la tecnología”.

Veremos cómo sigue todo. Pero sin lugar a dudas es un caso del que podemos aprender muchísimo sobre cómo pensar una estrategia de negocio con fuerte sustento en la tecnología y la movilidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.