Branded Content: Taboola compra Outbrain para competir con Google y Facebook

La empresa de publicidad Taboola llegó a un acuerdo para adquirir Outbrain, su principal competidor, y se convierte en un gigante de los contenidos y notas patrocinadas en medios digitales.

Taboola pagará 250 millones de dólares a los accionistas de Outbrain, que mantendrán el 30% de la empresa que resulte de la fusión de ambas.

El negocio principal de las dos compañías se centra en la oferta de contenidos patrocinados, que distribuyen a través de medios digitales, que a su vez obtienen una comisión por el tráfico derivado.

«Uniendo fuerzas, seremos capaces de crear un competidor más robusto de Facebook y Google, dando a los anunciantes una opción más significativa», indicó el fundador de Taboola, Adam Singolda. «Juntos seguiremos invirtiendo en conectar los dólares de los anunciantes con las organizaciones de noticias», agregó. La compañía de Mark Zuckerberg, mientras tanto, negocia un acuerdo con medios para publicar sus noticias.

«Veo una oportunidad tremenda de unir fuerzas para llevar la próxima ola de innovación a nuestros socios editores y anunciantes», dijo el cofundador de Outbrain, Yaron Galai.

Entre las dos empresas tienen 2.000 empleados en 23 oficinas en el mundo y dan servicio a 20.000 clientes en más de 50 países. En Argentina, Outbrain ofreció servicios a los medios en 2007, pero luego cerró su oficina regional y dejó de brindar soporte. ¿Volverán a este mercado?

¿Qué es el Branded Content?

Básicamente, consiste en generar contenidos vinculados a una marca, producto o servicio. Busca transmitir valores, emociones, formas de pensamiento y elementos menos tangibles, pero que con un storytelling que sea capaz de generar una conexión con los consumidores.

¿Para qué escribimos cuando suponemos que no tenemos nada nuevo para decir?

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Hace mucho tiempo que no escribo y mis métricas -que están por el piso- lo saben. Sin embargo, hoy recibí un mail para confirmar si quería renovar o no mi dominio y, a pesar de la nula actividad en los últimos meses (años), decidí continuar con este espacio.

No es fácil mantenerlo vivo. En mi caso, me juega muy en contra la rutina y el día a día de mi trabajo. Siempre que me pongo a escribir pienso si la idea que estoy volcando en el texto no es un refrito de muchas otras cosas que leí por ahí.

Lo supongo. Muy probablemente sea así. Pero, en parte, de eso se trata todo esto.

La semana pasada fui por primera vez a La Noche de la Filosofía (se las súper recomiendo, si mi recomendación tiene algún tipo de valor para el lector que, por fortuna del algún algoritmo, pueda caer en este posteo). En alguna de las varias charlas en la que estuve (ya no recuerdo en cuál), alguien comentó que no existe el pánico a la hoja en blanco (pánico famoso, si los hay). En realidad, el miedo es a no repetir lo que otro ya dijo o hizo previamente. Eso es lo que nos anula a escribir o hacer algo nuevo.

Sin embargo, si lo que nos motiva a escribir no es la originalidad de lo dicho, sino la posibilidad de ponerle cierto orden a todo lo que uno lee y consume, la cosa cambia.

Si no se escribe para un lector, ¿para quién se escribe? Si no existieran las métricas que nos dicen que tuvimos cierta cantidad de páginas vistas, comentarios y likes, ¿escribiríamos todas las cosas que se nos pasan por la mente que probablemente no merecen ser escritas? ¿Quién puede decir si algo merece o no ser escrito? ¿Podemos despojarnos de la mirada de un otro o ya es demasiado tarde para escribir lo que se nos venga en gana? ¿Podríamos pensar o escribir desde la nada o primero necesitamos leer y conocer otros textos e ideas para pensar en nuevas cosas?

Hay tantas cosas dando vueltas que, cuando uno se sienta a escribir algo, probablemente a quién más útil e interesante le resulte el posteo final es al propio autor. No por lo que diga finalmente, sino porque ayuda a jerarquizar y ponderar datos, ordenar ideas, vincularlas, expandirlas (o al menos intentarlo). El ejercicio de la escritura es, en definitiva, un ejercicio de pensamiento.

Seguiré haciendo de cuenta que nadie lee esto, para que todo sentimiento que aborte la libre expresión (?) se disipe y que simplemente pueda comentarme a mí mismo cómo evolucionan mis propias ideas. Hablaré solo, como los locos. Y si finalmente alguien cae y comenta algo, la cosa se pondrá (más) interesante.

Seguiré linkeando ideas.

El polémico proyecto para regular «la impunidad de la web»: ¿Necesidad o censura?

Hebe y Victor Hugo se han quejado de los comentaristas de Perfil.com.
Hebe y Victor Hugo se han quejado de los comentaristas de Perfil.com.

El autor del proyecto es Andrés “Cuervo” Larroque y Diana Conti es la gran promotora pública del “debate”. El oficialismo impulsa una Ley Antidiscriminatoria desde hace meses para controlar los comentarios en las plataformas digitales, no sólo los que se pueden hacer en los sitios de noticias sino también en redes sociales.

La red puede ser una magnífica plataforma para difundir e informar ideas, opiniones y mensajes; o puede ser una verdadera cloaca de insultos y agravios, propiciados en muchos casos por el anonimato o por ser parte de operaciones políticas, con blogueros o comentaristas pagos para arruinar la imagen de un contrincante. Perfil.com denunció en 2009 el ejército de blogueros K y nada de eso ha cambiado desde entonces. Lucas Carrasco fue una de las figuras emblemáticas de la época y tiempo después prendió el ventilador en PERFIL.

En Perfil.com tenemos innumerables situaciones con periodistas o funcionarios, enojados por los mensajes de los usuarios. A modo de ejemplo, Víctor Hugo Morales y Hebe de Bonafini han criticado -y con razón- lo agresivos que fueron los comentaristas de este portal en diversas notas sobre sus personas. El relator lo hizo público. La titular de Madres en alguna oportunidad no nos quiso contestar llamados y alegó que el motivo fueron nuestros comentaristas.

Los filtros de los comentarios en la mayoría de los diarios funcionan mal, o no funcionan.Es una deuda y un desafío de los medios. También hay diarios que son cuestionados porque no permiten los comentarios, como Página/12. Y entre permitirlos y no hacerlo,prefiero la primera opción. 

El punto es que ahora el Gobierno quiere regular cómo y dónde se deben expresar los ciudadanos. Y lo paradójico es que el proyecto nace desde el propio seno K que, como mencioné anteriormente, utilizó y abusó de las redes para hacer campañas contra todos. Surge del mismo Gobierno que en 2009 eliminó del Código Penal los delitos de calumnias e injurias, respondiendo a un viejo reclamo de las organizaciones periodísticas y a un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Volvemos a perder el tiempo. El proyecto es inviable y me recuerda a la Ley de Medios: era necesaria una nueva norma pero la actual es al mismo tiempo tan obsoleta al no contemplar internet, que no tuvo más que el propósito de castigar a medios opositores. De sancionarse este nuevo proyecto, se vendrá una ola de reclamos judiciales y es muy posible que la Corte lo declare inconstitucional.

Santiago Gini, profesor de Derecho de la Información en la Universidad Austral y Contratos Modernos en la Universidad de San Andrés, señala a Perfil.com: «Es un proyecto que va en contra del marco jurídico para la Libertad de Expresión, que en Argentina cuenta con jerarquía constitucional”. Según el especialista, el proyecto de Larroque, “en caso de ser aprobado, difícilmente sea avalado por la Corte Suprema y es muy posible que se lo declare inconstitucional luego de un tiempo».

«La relación del Poder Ejecutivo y la Libertad de Expresión deber ser siempre en la lógica de su promoción y desarrollo. El control posterior, en casos de ser necesario, deber estar en manos del Poder Judicial», añadió Gini a Perfil.com. 

En declaraciones al programa La Mirada Despierta, de Radio Continental, el candidato a diputado del Frente Progresista, Manuel Garrido, manifestó que planteó “una disidencia (al proyecto) y la crítica al contenido del artículo que establece una diferencia entre los medios en general y cualquier plataforma que establezca espacios para opiniones en Internet, incluyendo, por ejemplo, Facebook. Esto da pie a la censura, porque el artículo dice que los que provean este tipo de espacios tienen que establecer un canal para cuestionamientos y para que se solicite el retiro de contenidos”.

Garrido agregó que “a diferencia de lo que ocurre con los medios tradicionales, donde se estableció que no puede haber censura previa sino responsabilidad ulteriorestablecida por una autoridad judicial, acá se genera un canal para que los que provean espacios en Internet se autocensuren con el solo reclamo de los particulares, o sea, se abre el espacio a la censura privada”.

”La web no tiene impunidad”, como señaló en una columna el defensor de los lectores de PERFIL, Julio Petrarca, en un texto muy duro -pero necesario- contra este portal. Por lo pronto, el kirchnerismo logró instalar el tema en los medios y desató un nuevo round en la batalla cotidiana por mantener vivo el relato. Bienvenido el debate mientras el objetivo no sea el de limitar nuevas formas de expresión. 

Columna publicada en Perfil.com.

Programmatic Buying: claves de la batalla por el control de la publicidad digital

Programmatic Buying, la nueva batalla por el control de la publicidad digital. Fuente: Captura de video de iab.
Programmatic Buying, la nueva batalla por el control de la publicidad digital. Fuente: Captura de video de iab.

En el cambiante mundo digital, hay un nuevo desafío para los medios: Programmatic Buying. Para los que no están en tema, sería el uso de algoritmos para la compra e implementación de anuncios de publicidad en los sitios de internet. Este avance tecnológico sin duda está modificando el escenario comercial aunque aún hay mucho por conocer y entender sobre este sistema que permite que los anunciantes puedan gestionar directamente sus campañas, sin intermediarios, ni siquiera del propio medio en donde corre su pauta.

Los medios encuentran en esta modalidad un desafío enorme, porque pierden poder de negociación. Es lógico que los anunciantes siempre buscarán la mayor efectividad de sus campañas. Internet siempre prometió algo que los medios masivos no: es todo medible. Y esa medición es cada vez es más específica.

Hay algunas claves que me gustaría compartir con ustedes. Me basé en un texto de Alex Kantrowitz en la revista especializada Advertising Age, al que le sumé algunos comentarios, links, apreciaciones personales y datos locales. No es una traducción de su artículo pero sí toma las 10 claves del sistema de compra programática.

1. La torta está creciendo. Según un reporte de eMarketer, la publicidad programática logrará unos U$S 14.88 billones de facturación en 2015. Esto representa unos U$S 5 billones más que el año pasado, cuando esta modalidad logró unos U$S 9.9 billones.

Argentina debe aportar muy poco a este total. Estamos «a 5 años de distancia» de estos avances que se inician en Estados Unidos o Europa, aunque esa brecha temporal cada vez sea menor. En nuestro país carecemos de mucha información sobre el mercado publicitario en internet. Debemos mejorar mucho en este sentido para que toda la industria sea tomada más en serio por las agencias y los propios anunciantes.

2. No se trata sólo de una respuesta más directa. La compra programática ya tiene acceso al inventario tradicional de la Televisión en Estados Unidos, y un montón de tiempo de publicidad de la televisión emitida a través de la web, por lo que esta práctica es cada vez más atractiva para los brand marketers. Imaginen el siguiente escenario: se sirve un comercial para un telespectador en su TV y luego se lo puede seguir con anuncios display o en Facebook en su dispositivo mobile o su PC. «Las grandes marcas están pensando en trackear el «embudo de ventas», dijo Brian Stempeck, de The Trade Desk, una plataforma de compra automatizada.

Lo que tienta a los clientes a utilizar este sistema no es sólo que pueden hacerlo en forma directa y eficiente, sino que puede tener una relación más directa con las audiencias. Durante todo este tiempo fue una relación entre el medio y su público. Lo que compra un anunciante cuando compra Programmatic es el vínculo directo con la audiencia.

3. Las reglas las imponen los datos. Los clientes pueden usar Programmatic Buying para implementar sus anuncios en la web y luego, en la mitad de la campaña, evaluar qué funcionó mejor – por zonas geográficas, horas a lo largo del día, segmentos de audiencias, medios – y así apuntalar su pauta al target deseado y pagar solamente por lo que es altamente efectivo.

Esto implica también que puede bajar una campaña en un medio e implementarla en otro, según la performance.

4. Las marcas están implementando la pauta in-house. El gasto que más viene creciendo en las empresas en torno a la publicidad programática es el referido al de los equipos de compra internos, según la empresa Index Exchange. A fines de 2013, el 11% de los anuncios que se compró a través de Index, se hizo a través de equipos de compra de publicidad programática de las propias marcas. A fines de 2014, el número había aumentado al 15%. «Es absolutamente sorprendente», declaró Andew Casale, CEO de la compañía.

En este sentido, esto también representa una amenaza para las agencias, porque ya no serán éstas las que se encarguen de planificar las pautas en los medios, sino las propias marcas. En lugar de tercerizar esta tarea, podrán hacerlo internamente, y tener así más control sobre las inversiones y los resultados.

5. Mobile es el principal problema. Las capacidades de retargeting que tiene el sistema programático están fuertemente ligadas a las cookies instaladas en las PCs de los usuarios, un problema importante para detectar el comportamiento en mobile, donde las cookies son ineficaces. Esta limitación está causando dificultades para la implementación de campañas en dispositivos móviles y de escritorio. «Todavía hay una mirada escéptica hacia (la solución en torno a) estos dispositivos porque es una tecnología emergente», dijo Stempeck.

6. Las redes sociales están en ventaja. En los últimos años, Facebook, Twitter y LinkedIn han incorporado empresas de tecnología programática para vender anuncios a través de la web, no sólo en sus plataformas. A diferencia de la gran mayoría de las empresas de publicidad digital, estas redes tienen mucha información del inicio de sesión de sus usuarios, que les permite conectar la identidad de los mismos a través de todos los dispositivos que éste utiliza. Estas ventaja puede superar cualquier competencia, con la posible excepción de Google.

7. El «fraude» todavía es un problema. Toda la industria habla de la lucha contra el fraude. El ecosistema de programática es especialmente susceptible a una práctica fraudulenta llamada «URL enmascarada» (URL masking), donde a través del uso de iframes (ventanas dentro de una página), se puede instalar un sitio dentro de otro que tenga mayor tráfico. Así se puede cumplir más pauta programática, pero el anunciante no tienen forma de controlar ni de detectar dónde se cumplió (cree que se cumplió en el sitio que definió).

Es casi imposible que un medio de comunicación que sustenta su negocio por la credibilidad que genera tanto en sus lectores como en sus anunciantes implemente una URL masking. Pero sí puede darse en sitios más chicos, lo que dificulta la llegada a los segmentos o nichos de interés.

8. Los grandes jugadores se establecen. No hay que esperar a que una gran empresa de tecnología programática surja en cualquier momento. El capitalista de riesgo Jerry Neumann dijo que dejó de invertir en publicidad digital por el momento, debido a que los mejores jugadores se están atrincherando. «Cuando yo estaba invirtiendo en ad-tech hace cuatro o siete años, había más oportunidades de competencia», dijo. ¿Y ahora? No tanto.

9. No son sólo los banners. Algunas empresas no descartan mover todos los gastos de anuncios a través de canales programáticos. Eso llevó a que empresas de tecnología construyan funcionalidades que permitan a las marcas compara más allá de los banners estándares. La Ad network Undertone, por ejemplo, hizo sus bloques de anuncios premium disponibles mediante programación a principios de 2015. «Anticipamos que esto será capaz de desbloquear presupuestos programáticos», dijo el co-fundador de la compañía, Eric Franchi.

10. Puede ser bueno para el viewability. Hay controles disponibles en la tecnología que permiten a los anunciantes comprar espacios de publicidad que sean más visibles que otros. La compra puede ser tan granular que se puede comprar los anuncios que se ven durante más tiempo.

Sin dudas, éstas son buenas noticias para los anunciantes y representan algunos de los motivos por los que insistirán con el cambio. Hay que ver cómo van a reaccionar las agencias -que directamente pueden perder su negocio- y hasta dónde los medios cederán terreno en esta batalla por el control de la publicidad.


Más información, en el sitio de IAB

La propuesta de valor de Spotify y los medios

Creo que quedó claro que el modelo de negocio de Spotify me parece uno de los mejores casos de éxito que existen hoy en internet. El que leyó este post que escribí hace algunos meses, se habrá dado cuenta. Creo que la propuesta de valor de esta «red social» es la clave de su éxito.

El lunes rendí mi tesis de MBA (aprovecho para agradecer los saludos y felicitaciones que recibí de parte de todos los amigos y lectores). Una de las cuestiones clave de mi trabajo fue la propuesta de valor en torno a los contenidos editoriales en caso de implementar un sistema de paywall o muro de pago en un diario digital. En un momento, uno de los docentes que conformaba el tribunal evaluador me preguntó por este punto. Mi respuesta fue que el contenido va a seguir siendo la propuesta de valor por excelencia de los medios de comunicación, en especial de los periodísticos. Mencioné incluso que la propuesta de valor de los periodistas está cambiando: ya no es (sólo) la información ni el dato en una era de sobreabundancia informativa, sino el criterio de selección, análisis, contextualización e interpretación de esa información. El contenido, insistía, va a seguir siendo clave. Pero además de eso, la propuesta de valor de los medios en un entorno digital va a ser la organización de la información: cómo el lector puede autogestionar el contenido de un medio para facilitar el acceso a lo que más le interesa, hacer seguimiento de los temas a los que quiere prestarle mayor atención, «cocrear» su propia home de contenidos en base a sus preferencias e intereses. La propuesta de valor pasa a ser la auto-gestión de ese contenido. Y comenté que Spotify era el mejor ejemplo.

Todos coincidimos en que la música se puede conseguir en forma clandestina. La propuesta de valor de Spotify no es la música: es su veloz sistema de descarga; es que puedo sincronizar toda la música que me gusta en todos los dispositivos que manejo; es que también tengo la posibilidad, no sólo de aprovechar las listas de canciones ya curadas para ahorrar tiempo en la búsqueda y selección de cada una de ellas, sino también que tengo la chance de poder generar listas personalizadas,  privadas o públicas, que puedo compartir y cocrear con otros usuarios de Spotify. Soy un fanático de esta aplicación, por si no se dieron cuenta.

«Spotify también es una red social. La música es algo social por naturaleza. Recuerdo cuando yo iba a las fiestas con los vinilos y con casetes, con mi nombre en cada uno de ellos. Los llevaba a una fiesta porque era algo social, para compartirlos. La empresa creció pensando que la música viene de tres pilares. El primero, son las personas (social): la música no es una experiencia individual, sino que es colectiva. El segundo, es la personalización: a través del algoritmo más desarrollado del mercado, cuanto más utilizas Spotify, más te conozco y te hago sugerencia de música que te gusta pero que no sabías que te gustaba. Y el tercer pilar es el contenido editorial, la curaduría humana». El que declaró esto fue Gustavo Diament, gerente regional para América Latina de Spotify, en una entrevista que le hice para Fortunaweb. ¿Se imaginan el aspecto «social» aplicado a los medios?

Los medios debemos aprender mucho de estos modelos de negocios, adaptar las propuestas de valor y aplicar estas estrategias a las estructuras que ya existen. Sin dudas los diarios tienen ventajas competitivas, pero aún no se tradujeron correctamente en el entorno digital. Hay que encontrar caminos para que estas ventajas se traduzcan en valor para los usuarios. El primer paso es que las empresas de medios tienen que tecnologizarse.

Ayer, la aplicación anunció que alcanzó los 20 millones de suscriptores pagos (uno de esos soy yo), y más de 75 millones de usuarios activos en 58 mercados. Spotify sumó 10 millones de abonados en un solo año: un nuevo suscriptor cada tres segundos en el último año.

Spotify alcanzó los 20 millones de suscriptores pagos y más de 75 millones de usuarios activos en 58 mercados.
Spotify alcanzó los 20 millones de suscriptores pagos y más de 75 millones de usuarios activos en 58 mercados.

En el blog oficial de la compañía anunciaron las nuevas cifras y también señalaron que distribuyeron más de US$3mil millones para los propietarios de derechos, incluyendo US$300 millones solamente en los primeros tres meses del 2015. Este punto fue uno de los que más me generó intriga, porque la aplicación también ofrecía valor hacia otra parte clave de la cadena: los artistas y los productores musicales. No todos están de acuerdo con el modelo, desde ya. Pero fue contemplado y por eso el sistema funciona.

En fin… mucho que aprender, ¿no? Les dejo una playlist que distribuyó la empresa «para celebrar» el hito.

Siete ideas para mejorar la propuesta de valor de Netflix


 

Hay más de Spotify en el archivo:

El modelo de negocio de Spotify
Secretos del éxito de Spotify 

Claves, dudas y oportunidades de Instant Articles

Instant Articles, la nueva función de Facebook.
Instant Articles, la nueva función de Facebook.

Hace algunos días conté cómo se realizará la medición de Instant Articles para que cada medio que decida implementarlo pueda registrar el consumo de estos artículos como parte de su tráfico total. La iniciativa de Facebook parece ser muy buena para la red social; muy agradable para los usuarios; y atractiva, aunque con algunas dudas, para los editores.

No se difundió mucha más información al respecto. Así que acá van algunas cuestiones clave para que sigamos debatiendo sobre qué postura podríamos tomar los publishers ante este cambio estratégico que puede modificar las reglas del juego.

1. Facebook la hizo bien pero… Según cuenta Re/code, en lugar de imponer su nuevo formato a los medios, la red social los convocó para preguntarles cómo les gustaría mostrar su contenido. Los hizo parte de la solución de un «problema», lo que abrió las puertas al diálogo para resolver una cuestión que le interesaba a ambas partes.

Facebook es consciente de la importancia del contenido. Los publishers saben que esa es su fortaleza y que su ventaja competitiva es que pueden producir grandes volúmenes de contenido, de calidad, y en relativamente muy poco tiempo. ¿Por qué subir ese contenido a Facebook si la red social puede continuar enviando tráfico para nuestros sitios? Porque Facebook le va a permitir a los editores mantener el 100 % de los ingresos por publicidad que ellos mismos vendan por su contenido, o el 70% si el que vende la publicidad es Facebook.

Esto puede ser un buen negocio, pero habrá que analizarlo mejor, sobre todo en casos en los que los medios tengan implementado paywall, como por ejemplo New York Times, que es uno de los editores que participan en este programa piloto.

Un punto que también merece atención es la información sobre los usuarios y el efecto que ésta puede tener sobre la segmentación de la publicidad. Los artículos están alojados en Facebook, por lo que la red social registra las acciones de los lectores y comparte sólo algunos de los datos con los editores. Esto provee a Facebook de más información sobre el usuario, mejorando sus capacidades de segmentación, y lo convierte en una propuesta aún más atractiva para los anunciantes. Esta situación puede dar lugar a que los editores pierdan de vista a sus visitantes móviles como así también a los anunciantes directos.

2. Formato mobile. El objetivo de Instant Articles es 100% mobile. Está construída desde cero como una plataforma móvil. La idea es mejorar la experiencia de usuario mediante la reducción del tiempo de carga del contenido. Según anticipan desde Facebook, la descarga puede reducirse hasta 10 veces. Y en esta primera etapa de Instant Articles, la aplicación sólo está disponible para dispositivos iOS. Con el tiempo se extenderá a Android pero por el momento se enfocan en este gran nicho.

3. Quiénes van a poder publicar Artículos Instantáneos. No todos los publishers tendrán el OK de Facebook para poder subir sus contenidos a la plataforma. Inicialmente, sólo The Guardian, BuzzFeed, The New York Times y Nat Geo lo están haciendo. Aquí pueden encontrar más información sobre cómo lo están usando. La red social asegura que es muy simple subir el contenido. Sin dudas, para Facebook será clave asociarse a los principales publishers. Cualquier medio que quiera sumarse a esta nueva iniciativa, puede solicitar más info aquí.

4. Clave para una estrategia de long-form content. Este estilo periodístico propio de Internet se basa en contenido muy extenso, plagado de datos, fuentes e información. Los objetivos de este tipo de artículos en general son:

  1. Construir una relación a largo plazo con lectores o usuarios.
  2. Lograr una tasa representativa de participación (engagement).

En general, este tipo de «artículos enriquecidos» se puede apreciar muy bien en PCs y en tabletas, pero no en mobile. Facebook busca enriquecer la experiencia de usuario añadiendo en la plataforma la posibilidad de sumarle valor a los artículos con videos con reproducción automática, fotografías, comentarios de audio, mapas y textos.  El primer Instant Articles de Nat Geo fue sobre una abeja: una mezcla de imágenes impactantes, mapeo y más de 2.600 palabras de texto. Los objetivos se habrían logrado: el artículo fue el más popular, generó 24.000 interacciones durante las primeras horas.

Habrá que ver qué estrategia sigue cada publisher y qué resultados se obtienen, cuántos artículos publicarán por mes, cuántos anunciantes se mostrarán interesados y cómo se acopla esta propuesta a la «publicidad nativa» en el sitio. Los editores tienen la oportunidad de beneficiarse con el algoritmo de la red social con más usuarios en el mundo, pero con ciertos riesgos.


Seguí leyendo sobre el tema en otros blogs:
8 things about Facebook Instant Articles
Traffic or Monetization: Instant Articles Dilemma for Publishers